Panamá - En honor a la verdad: ¿Qué “disturbios” sucedieron en el Santuario Nacional?

Agosto 10, 2022
Origen: Central America Autonomous House
1a Peregrinación de la FSSPX al Santuario Nacional - Panamá - 06/08/22

Ha circulado una noticia en los medios que, la Arquidiócesis de Panamá se lamenta de una “irrupción en el santuario Nacional”, el pasado sábado 6 de agosto del corriente año, llevada a cabo por una Congregación religiosa, llamada Fraternidad Sacerdotal San Pio X, bajo el acompañamiento del padre Ezequiel María Rubio, en la que se habría exigido “la misa en latín” y que dicha comunidad, “no estaría en comunión con la Iglesia” por lo tanto, de ahora en más, tendría “las puertas cerradas en todas las Iglesias”.

Así también lo afirmó en la misa del día siguiente, al padre Efraín De León Valdés, en la Iglesia San Judas Tadeo, antes de dar la bendición final.

Siendo, por un lado, el que escribe dicho sacerdote y el responsable de dicha Congregación para Centroamérica y El Caribe, y, por el otro, en honor a la verdad, desearía referir lo acaecido a la luz de los hechos reales, tal como sucedieron.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, es una Congregación religiosa Católica, Apostólica y Romana, aprobada el 01 de noviembre de 1970, bajo el pontificado de Papa Pablo VI, motivo por el cual, entre las banderas que encabezaron nuestra peregrinación, flameaba la bandera papal, como en las fotos se viene a manifestar.

Así, pues, reconocemos a la Jerarquía de la Iglesia y al Papa Francisco y él también nos reconoce como tales. Prueba de ello son los decretos en nuestro beneficio, por él promulgados, en lo tocante a la administración de los sacramentos, v.gr., el de la confesión, en el año de la misericordia (septiembre 2015); el de la extensión de dicha facultad finalizado el año referido, con la Carta Apostólica “Misericordia et misera” (20 noviembre 2016); y el de la delegación de los matrimonios, (24 marzo 2017), a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Ya el papa Benedicto XVI, a su vez, había levantado las excomuniones, que siempre consideramos injustas e inválidas, el 21 enero 2009.

Ahora bien, si no fuéramos católicos, ¿por qué salir con la bandera papal y gozar de los beneficios pontificios? Si no fuéramos católicos, no nos descubriríamos como tales y el Papa, ninguna injerencia tendría con nosotros. La acusación, entonces, cae por su peso.

En segundo lugar, nadie “irrumpió” dentro del Santuario Nacional. Irrumpir significa “entrar por la fuerza, violentando”, cosa que aquí, no ocurrió. Un centenar de peregrinos, entre jóvenes, familias con sus niños, gente aún de la tercera edad, todos caminaron por la calle 50, a veces con el paraguas abierto por la llovizna que caía, mientras se rezaba y cantaba las Ave Marías del Santo Rosario, intercalando “vivas” que se escuchaban entre los misterios.

Video de la peregrinación

Al llegar al Santuario, una persona que había allí, nos abrió la puerta lateral, e “ingresamos” de manera respetuosa y pacífica (no “irrumpimos”), estando la Iglesia completamente vacía y en su interior, hicimos aquello por lo cual fue la determinación de esta peregrinación, a saber, ponernos de rodillas a los pies de la Bendita Imagen y consagrar la Congregación y el apostolado al Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María, así como a cada una de las familias que la conforman, a nuestros seres queridos, vivos como difuntos, sin olvidar a este hermoso país católico de Panamá.

Finalizada, nos pusimos de pie y entonamos la “Salve” a Nuestra Madre del Cielo, para luego, conservando el mismo recogimiento de la entrada y mientras cantábamos el “Oh María, Madre mía”, salimos por la misma puerta de ingreso, que, nuevamente, el encargado, gentilmente abrió.

La cita de Honor con Nuestra Madre, breve, de unos 15 minutos, ya había tenido lugar.

Las cámaras de seguridad que el Santuario posee pueden dar fe de lo que afirmamos.

La foto en la fachada de la hermosa Iglesia puso el broche de oro a esta espiritual jornada.

En síntesis, de lo dicho hasta aquí, nadie “irrumpió” la Iglesia. Entonces… ¿Por qué tales afirmaciones, que contrarían flagrantemente la verdad? ¿De dónde semejante difamación? ¿Con qué finalidad?

Ver video de la peregrinación

Inmediatamente tomada la foto grupal bajo la fachada del Santuario, me convocó la gente de seguridad para que diera razón de lo acontecido, siendo que no era un simple personal de seguridad sino el cura párroco del lugar y un vicario suyo, que, al estar de ropa civil, tardíamente me vine a enterar.

Ahí me dice el padre Rector, de muy mala manera y que por tres veces le tuve que rogar que me estrechara su mano para saludar, que para entrar era necesario tener el permiso del Obispo del Lugar. Semejante afirmación, no pude sino replicar, por un lado, que no sabía que para una simple jornada de oración se requería tal permisión, a diferencia de un acto litúrgico como una procesión, una exposición del Santísimo, o una santa misa, en la que no cabría duda alguna de tal concesión y, que, por el otro, aguardaba, desde el año anterior, tener la posibilidad de ser recibido por dicha autoridad…

Pero en ningún momento se habló ni menos se “exigió la misa en latín”.

No se habló ni menos se la exigió porque, gracias a Dios, la tenemos cada día y es la única que rezamos en la Fraternidad, desde su fundación, tal como figura en sus Estatutos y por eso, tanto el Motu proprio de Benedicto XVI como el de Francisco, uno favoreciendo y el otro restringiendo el uso del misal anterior, no atañen directamente a nuestra Congregación sino a aquellos otros grupos adheridos a “Ecclesia Dei”. Incluso más, el mismo Papa Francisco, en febrero de este año, a pesar de su “Traditionis Custodes”, ha permitido que la Fraternidad San Pedro pueda seguir usándolo. Diríamos, la misa de siempre (a pesar de lo que se afirme en su contra), sigue en pie.

Para concluir, hoy, cuando lo único que se escucha en nuestros pastores es una iglesia “sinodal y abierta al diálogo”, pareciera que para todos hay cabida, salvo para los que permanecen unidos a la Tradición bimilenaria de la Iglesia, de su fe, de su moral, de sus ritos y costumbres. Pareciera ser que hoy, hablar de misa en latín, de comulgar de rodillas y en la boca, es de una época que ya pasó y que no se la quiere volver a vivir…

 

Padre Ezequiel María Rubio,
Superior de Centroamérica y El Caribe